#LibroDelViernes: La República (Platón, 375 aC)
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La República, de Platón, es una obra que trasciende el tiempo al reflexionar sobre la justicia, la naturaleza del poder y la organización política ideal. Escrita en forma de diálogo, esta pieza fundamental de la filosofía occidental propone un modelo de ciudad-estado ideal, gobernado por filósofos y estructurado en clases definidas según habilidades y virtudes. Al mismo tiempo, aborda cuestiones éticas y epistemológicas, como la inmortalidad del alma y el acceso al conocimiento verdadero.
A lo largo de diez libros, Platón presenta ideas emblemáticas como la alegoría de la caverna, la teoría de las ideas y la tripartición del alma, siempre con Sócrates como portavoz. Su enfoque combina la crítica a los modelos políticos existentes en su época con una visión utópica que ha inspirado siglos de debate filosófico y político.
A continuación, resumiremos el libro en cinco grandes puntos: La justicia y el orden social; Los guardianes y la educación; La alegoría de la caverna y la búsqueda de la verdad; Los regímenes políticos y sus degeneraciones; y La inmortalidad del alma y justicia trascendental:
La justicia y el orden social
En la apertura de La República, Sócrates y sus interlocutores debaten el significado de la justicia. Platón utiliza las posturas de Céfalo, Polemarco y Trasímaco para desmontar las nociones convencionales de justicia como dar a cada uno lo que merece, favorecer a los amigos y perjudicar a los enemigos, o actuar en beneficio del más fuerte. En respuesta, Sócrates propone que la justicia no debe definirse por intereses individuales ni por el ejercicio del poder arbitrario, sino como una virtud esencial que garantiza la armonía tanto en el alma individual como en la polis. Así, surge la idea de un estado ideal donde cada clase social cumple su función específica: los gobernantes, orientados por la sabiduría; los guardianes, por la valentía; y los productores, por la templanza. La justicia, en este esquema, emerge cuando cada parte respeta su rol y contribuye al bien común.
Los guardianes y la educación
La construcción del estado ideal se centra en la educación como base para seleccionar y formar a los gobernantes y guardianes. Estos últimos, encargados de proteger la polis, deben recibir una instrucción rigurosa que combine la música para cultivar su alma y la gimnasia para fortalecer su cuerpo. Platón introduce la polémica idea de censurar las narrativas y las artes que representen vicios o debilidades humanas, argumentando que estas pueden corromper el carácter de los ciudadanos. Además, propone una estricta regulación de las uniones matrimoniales y la crianza de los hijos, todo bajo la supervisión estatal, para garantizar la excelencia genética y la cohesión social. La estructura jerárquica del estado se justifica mediante el mito de los metales, que establece una relación simbólica entre las capacidades naturales de los individuos y su lugar en la sociedad.
La alegoría de la caverna y la búsqueda de la verdad
En el libro VII, Platón introduce el mito de la caverna como una metáfora del proceso educativo y la búsqueda del conocimiento. Los prisioneros encadenados en una caverna representan a los seres humanos que, limitados por sus sentidos, confunden las sombras proyectadas en las paredes con la realidad. Solo uno de ellos, liberado de sus cadenas, asciende al mundo exterior y contempla el sol, símbolo del bien supremo y de la verdad. Este viaje simboliza el proceso de educación filosófica: doloroso, pero necesario para comprender las ideas universales que trascienden el mundo sensible. El filósofo que alcanza este conocimiento tiene la responsabilidad de regresar a la caverna para liberar a los demás, aunque su esfuerzo pueda ser rechazado. Platón utiliza esta alegoría para justificar el gobierno de los filósofos, quienes, al haber contemplado el bien, están mejor preparados para dirigir la polis.
Los regímenes políticos y sus degeneraciones
Platón analiza los distintos tipos de gobierno en función de su proximidad al ideal de justicia. La aristocracia, encabezada por filósofos-reyes, es el sistema más virtuoso, mientras que la tiranía, gobernada por el deseo desmedido, representa la máxima corrupción. Entre ambos extremos, Platón describe cómo las sociedades pueden degenerar a través de la timocracia (donde prima el honor), la oligarquía (donde gobiernan los ricos) y la democracia (donde domina el deseo de libertad absoluta). Estos regímenes reflejan el carácter de los individuos que los componen, mostrando que la estabilidad política depende de la educación y la virtud moral de los ciudadanos.
La inmortalidad del alma y justicia trascendental
La obra culmina con el mito de Er, un relato escatológico que vincula la justicia con la vida después de la muerte. Platón describe un sistema cósmico donde las almas son juzgadas y recompensadas o castigadas según sus acciones en vida. Este mito refuerza la idea de que la justicia es valiosa en sí misma y no solo por sus beneficios sociales. Al promover una visión ética que trasciende lo terrenal, Platón plantea un ideal de vida basada en la búsqueda de la verdad, la virtud y el bien común.


