José Luis Ayllón Manso (Barcelona, 1970) es uno de esos perfiles que representan una figura clave pero poco visible de la política española: el jefe de gabinete. Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona, inició su trayectoria política en el Partido Popular de Cataluña, donde llegó a presidir Nuevas Generaciones entre 1997 y 2000. Poco después se trasladó a Madrid, donde empezó a trabajar en el entorno del presidente José María Aznar como asesor de su gabinete.
Fue diputado en el Congreso y posteriormente ocupó distintas responsabilidades dentro del PP: secretario nacional de Comunicación del partido (2004-2008) y secretario general del Grupo Parlamentario Popular (2008-2011). En el primer Gobierno de Mariano Rajoy fue secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y, en enero de 2018, Rajoy le nombró director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno.
Tras abandonar la política institucional en 2019, pasó al ámbito privado. Se incorporó a LLYC, donde trabajó en el área de Contexto Político, y posteriormente asumió responsabilidades vinculadas a asuntos públicos y relaciones institucionales.
En la actualidad, dirije el Programa de Dirección de Gabinetes Políticos e Institucionales de AP Institute y la Universidad Nebrija, que empieza este mes de noviembre.
Le pregunto por su profesión y sobre el Programa:
Desde fuera, a veces se piensa que un jefe de gabinete se dedica principalmente a organizar la agenda del responsable político. ¿Qué parte del trabajo queda oculta para la mayoría de la gente? ¿qué hace exactamente un jefe de gabinete?
En primer lugar, hay que tener en cuenta que la labor de cada Jefe de Gabinete depende de las competencias, atribuciones o encargos que decide el Alto Cargo para el que se trabaja o que establece la propia Institución de que se trate. Y también de las circunstancias concretas del momento político.
Es verdad que todo lo que tiene que ver con la agenda suele ser una tarea esencial. Pero, en mi caso, además de la gestión de la intendencia de la Presidencia del Gobierno y de la agenda y actividad del Presidente Rajoy, tenía encomendadas otras tareas de coordinación. En particular, y en atención a mi experiencia previa como Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, me encargaba también de asuntos relacionados con los apoyos parlamentarios, en general, y particularmente en casos como la negociación de los Presupuestos Generales del Estado.
Y, por encima de todo, creo que el Jefe de Gabinete ha de ser un buen consejero en todos aquellos asuntos que van surgiendo para que el Presidente adopte la mejor decisión en cada momento.
Se suele decir que el jefe de gabinete es la persona que está más cerca del líder. ¿Su función consiste en acompañarlo, en protegerlo, en ayudarlo a decidir o, en determinados momentos, también en contradecirlo?
También eso del acompañamiento del líder, hay modelos distintos. Hay Jefes de Gabinete que no se separan de él. Y otros, como fue mi caso, que ejercimos más bien como guardianes del despacho del líder. Depende de lo que necesite la persona con la que vayas a trabajar y el modelo con el que se sienta más cómodo.
Lo más importante es ayudar al Presidente a tomar en cada momento la mejor decisión. Esa es la mejor protección que se le puede dar. Y, por supuesto, no es propio de un buen Jefe de Gabinete decir siempre lo que el Presidente quiere oír. Si es necesario, hay que llevar la contraria en ocasiones, tratar de hacer ver que determinado camino que se pretende tomar no es el mejor.
Una de sus funciones es decidir qué asuntos llegan hasta el líder, con qué información y en qué momento. ¿Cómo se evita que ese filtro termine aislando al responsable político de la realidad?
Esa es seguramente la clave del buen Jefe de Gabinete, gestionar con transparencia todos los temas que se dirigen al Presidente y hacer llegar todos los asuntos que debe conocer, por complicados que sean. Y saber filtrar las cuestiones esenciales de aquellas que no exigen su implicación directa.
Y estoy de acuerdo en que uno de los peores favores que se le puede hacer al líder es aislarle de la realidad de las cosas con el pretexto de su propia comodidad.
¿Qué preparación necesita una reunión importante antes de que el responsable político entre en la sala? ¿Qué debe saber, qué escenarios deben anticiparse y qué decisiones tienen que estar previstas?
En primer lugar, es fundamental apoyarse para cualquier decisión importante en el equipo técnico de la Institución de que se trate. En el caso de la Presidencia del Gobierno, por debajo del Presidente y del Gabinete hay todo un Ejecutivo con enorme información de cualquiera de los asuntos que pueda llegar a su mesa. Por lo tanto, la primera parte de la preparación de una reunión importante es recabar información del ministerio o ministerios concernidos por el asunto y proponer una posición de Gobierno, que será la que defenderá el Presidente.
A partir de ahí, según sea la reunión, los temas a tratar o los interlocutores que van a participar en ella, es conveniente definir escenarios con un modelo de posibles preguntas y respuestas para tener detectados las líneas de conversación que se pueden generar. Y, paralelamente, es importante definir las líneas rojas que no se pueden o no conviene traspasar.
Con un buen trabajo previo, se garantiza que la reunión funcione bien en un alto porcentaje de casos.
¿Cómo se organiza internamente un buen gabinete? ¿Qué perfiles no deberían faltar y cómo se consigue que comunicación, agenda, análisis, protocolo y asesoramiento político trabajen en una misma dirección?
En este caso también dependerá del tipo de Institución de que se trate y de las competencias que se gestionan en él. Pero sea cual sea, desde una Alcaldía a la Presidencia del Gobierno, es fundamental generar un espacio permanente de coordinación interna en el que fluya la información y así hacer más fácil la toma de decisiones.
¿Qué papel desempeña el jefe de gabinete cuando surge una crisis inesperada y hay que tomar decisiones con información incompleta y bajo una gran presión?
Ese es el momento de la inspiración. Es mejor que el escenario descrito no llegue nunca, pero hay que estar preparado para afrontarlo.
Y, en ese caso, yo daría dos consejos, el primero, transparencia absoluta, que el Presidente sepa que tenemos la información que tenemos y que con esos mimbres hay que tomar la mejor decisión. Y segundo, y siempre que se pueda, tratar de avanzar por fases, adoptando decisiones parciales, para poder generar más información y llegar al momento definitivo con los datos necesarios para acertar.
¿Qué cualidades busca usted en una persona que quiere dedicarse a este trabajo y qué consejo le daría a un joven asesor que aspira a convertirse algún día en jefe de gabinete?
Conviene ser trabajador, concienzudo y exhaustivo. Y no olvidar nunca que no trabajas para ti, sino para quien te ha nombrado y confiado en ti.
Y el consejo, actuar siempre como si fueras el Presidente. Y no olvidar nunca que no lo eres.
Durante mucho tiempo, la dirección de gabinetes ha sido un oficio que se aprendía principalmente mediante la experiencia y, en ocasiones, a través del ensayo y error. Usted dirige ahora el Programa de Dirección de Gabinetes Políticos e Institucionales de AP Institute y la Universidad Nebrija. ¿Qué carencias viene a cubrir este programa, a qué perfiles está dirigido y qué herramientas prácticas puede adquirir un alumno para estar preparado para dirigir un gabinete desde el primer día?
Precisamente este programa pretende que quien llegue a trabajar en un Gabinete de cualquier Institución sepa bastante más de cómo funciona, de lo que sabíamos la mayoría cuando nos nombraron.
Generalmente, al llegar a un Gabinete hay poco tiempo para aprender porque el día a día te acaba superando. Por eso, es importante llegar sabiendo cosas que pueden pasar y así estar mejor preparado cuando pasen.
Además, el trabajo en los gabinetes está cada vez más pautado y profesionalizado y tener esas claves de antemano pueden hacer más cómodo el aterrizaje, en el momento de un futuro nombramiento y más certero el desarrollo de la responsabilidad.
Y, por último, es cierto que en los Gabinetes hay muchos momentos en que es necesaria la inspiración o, incluso, la improvisación. Y esa improvisación, se puede aprender a preparar, de la misma manera que la inspiración se puede ejercitar. Y que mejor que hacerlo a través de un Programa que se centra en prepararse para gestionar la incertidumbre que representa el trabajo del Jefe de Gabinete.
Entrevista realizada por Xavier Peytibi.
Contenido en colaboración con el Programa de Dirección de Gabinetes Políticos e Institucionales de AP Institute y la Universidad Nebrija
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