Mountains of Burma, de Midnight Oil
El grupo australiano que convirtió el rock en activismo y cuyo cantante acabó siendo ministro. Un artículo de Cristina Juesas.
Este post debería haberse publicado en “Por si alguien te pregunta”, la newsletter NO política de Xavier Peytibi. Pero, por su interés con la política, lo publicamos aquí.
Un texto de Cristina Juesas
Por si alguien te pregunta:
El verano de 1988 lo pasé en Capbreton, en las Landas, como cada año desde 1985 con mi intercambio. Fue allí donde escuché por primera vez a Midnight Oil. En Francia sonaban mucho aquel año, con su éxito Beds are burning. En España, en cambio, pasaron prácticamente desapercibidos.
Pero volví a casa con el nombre del grupo en la cabeza y sin manera de conseguir sus discos. Eran otros tiempos. Tuve que esperar dos años. En el verano de 1990, en mi primer viaje a Estados Unidos, entré por primera vez en un mall en algún pueblo perdido de Ohio y salí con dos discos bajo el brazo: Diesel and Dust (1987) y Blue Sky Mining (1990), recién publicado. Los pasé a cassette nada más volver a España y me pasé el resto del verano escuchándolos en mi walkman.
En los 90, con Blue Sky Mining y la irrupción de la MTV, Midnight Oil ganaron algo de visibilidad en España. Pero nunca fueron un grupo mainstream aquí, ni en ningún sitio fuera de Australia, realmente. Lo cual, si los conoces, tiene su lógica.
Su historia:
Midnight Oil nacieron en Sidney a mediados de los años 70. La banda era conocida por su activismo político y medioambiental y fue especialmente crítica con la política militar y exterior de Estados Unidos durante los años 80. En Australia, el rock suele hablar de amor, desamor y poco más, pero los Oils cantaban sobre derechos de los pueblos indígenas australianos, sobre minería, sobre destrucción medioambiental, sobre imperialismo. No como pose: como convicción.
El centro de todo era su cantante. Peter Garrett es un músico, activista medioambiental y ahora expolitico, conocido por su cabeza rapada, su estilo de baile excéntrico y una presencia escénica hipnótica. Mide dos metros. Estudió derecho y ciencias políticas. Y cuando subía al escenario parecía que iba a comerse el micrófono.
En los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, el grupo actuó en la ceremonia de clausura ante el primer ministro John Howard y una audiencia de cientos de millones de personas llevando monos negros con la palabra “sorry” escrita. Era una referencia directa a la negativa del gobierno de Howard a pedir perdón a los aborígenes australianos por la política de separación forzosa de niños de sus familias. Delante del primer ministro. Insisto: en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos. Con el mundo mirando. Con un par.
Pero la historia de Garrett no termina ahí. En 1984 se presentó sin éxito al Senado como candidato del Partido por el Desarme Nuclear. Años después lo intentó de nuevo, esta vez con el Partido Laborista. Tras la victoria laborista en las elecciones de 2007, fue nombrado ministro de Medio Ambiente, Patrimonio y las Artes por el primer ministro Kevin Rudd.
El cantante de rock que se había pasado décadas denunciando las políticas medioambientales de los gobiernos australianos acabó siendo el ministro de Medio Ambiente de Australia.
Qué saber:
Mountains of Burma forma parte de Blue Sky Mining, el séptimo álbum de estudio de la banda, publicado el 9 de febrero de 1990. La letra la escribió Rob Hirst, el batería del grupo, aunque el álbum al completo refleja la visión colectiva de la banda.
La canción utiliza Birmania (hoy Myanmar) como punto de partida para una reflexión más amplia sobre la injusticia global. En 1989, cuando se grabó el álbum, el ejército birmano había tomado el control del país. Miles de personas fueron asesinadas y decenas de miles huyeron hacia las montañas y cruzaron las fronteras. Pero la canción no se queda en Birmania: salta de continente en continente, de década en década, para demostrar que la opresión no tiene un único domicilio.
Hirst compara lo que ocurre en Birmania con la Europa del Este de la posguerra, con los países del bloque soviético como Polonia o Alemania del Este, cuando canta “¿seguirán los hijos de Solidaridad marchando el Primero de Mayo?”. Y compara las marchas con el movimiento por los derechos de la mujer en Estados Unidos en los 70: “¿seguirán las hermanas de los setenta luchando por la igualdad salarial?”
Hay una línea que resume todo el espíritu del álbum y del grupo: We feed an economy / it’s got blood on its hands. (Alimentamos una economía que tiene las manos manchadas de sangre). Nada de metáforas innecesarias. Solo la frase, directa a la yugular.
Y luego está el estribillo. Mountains of Burma / the road to Mandalay / in the mountains of Burma / light years away. Birmania como lugar lejano, inalcanzable, pero también como espejo de todo lo que ocurre más cerca. Ese estribillo es el que te engancha aunque no entiendas nada de lo que hay alrededor. Lo entendí en el verano del 90, escuchándolo en bucle en el walkman.
La razón:
Hay canciones que te llegan por lo que dicen y canciones que te llegan por cómo suenan. Mountains of Burma es de las que hacen las dos cosas a la vez y eso es bastante más difícil de conseguir de lo que parece.
Me compré el CD en aquel mall de Ohio sin haber escuchado nada del álbum, solo porque recordaba el nombre del grupo de aquel verano en Capbreton. Volví a España, lo puse en el walkman y no lo quité en semanas. Luego empecé a ver que algún tema sonaba en la MTV, que me llegaba por la parabólica. Hay algo en el estribillo de este tema que no te suelta. El ritmo, la cadencia, los coros, una geografía imaginaria, la sensación de que Birmania podría ser cualquier lugar donde las cosas van mal y el mundo no está mirando.
Midnight Oil nunca fueron un grupo fácil de clasificar ni de vender. Demasiado políticos para el rock de estadio, demasiado ruidosos para la radio convencional, demasiado australianos para el mercado anglosajón de siempre. Y aun así, o quizás por eso, siguen siendo uno de esos grupos que quien los descubre no suele soltar.
Si no los conoces, este es un buen sitio para empezar.
La letra:
La despensa está vacía ya
El corazón del país arrasado
Los peones de la vía del sur
Como los trenes de vapor, han desaparecido
Los pelícanos planean
Milagros en el cielo
Votamos a un gobierno
Con hachas en los ojos
Montañas de Birmania
La carretera a Mandalay
En las montañas de Birmania
A años luz de aquí
Montañas de Birmania
¿Seguirán los hijos de Solidaridad Marchando el Primero de Mayo?
¿Seguirán las hermanas de los setenta
Peleando por cobrar lo mismo?
No queda nadie en el Reeperbahn
Se acabaron las mantas a cambio de tierras
Alimentamos una economía
Con las manos manchadas de sangre
Montañas de Birmania
La carretera a Mandalay
En las montañas de Birmania
A años luz de aquí
Llena las maletas de armas y munición
Las facturas de la revolución industrial llegan con retraso pero llegan
Quema la tierra hasta que la tierra se rinda
Soldados de ejércitos
Asaltan campos vacíos
En el trance del viajero
Camino de la última frontera
Los sonámbulos tropiezan
Los teleféricos encallados
Enemigos imaginarios
Formando filas sobre las nubes
En las montañas de Birmania
A años luz de aquí
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